Pensar en Dios no significa estar cerca de Él
- Max Parra
- 17 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: 23 jul
¿Y si pensar constantemente en Dios no te estuviera acercando a Él?

Solía pensar mucho en si Dios era real. Incluso intentaba traerlo constantemente a mi mente para poder acallar ese cuestionamiento que aparecía dentro de mí.
Había escuchado tantas historias de personas a las que Dios se les había aparecido en sus vidas que, influenciado por ciertas corrientes religiosas, llegué a creer que, si pensaba constantemente en Él y lo mantenía presente en mi mente, en algún momento también se me aparecería.
Así que me dediqué a intelectualizarlo todo el tiempo. Pensaba en Él, leía libros y buscaba toda la información que se cruzaba en mi camino, con la intención de que, en algún momento, se me apareciera como en las historias que leía.
Pensaba que Dios estaba quizás escondido en el cielo o dando vueltas por el universo… quizás por otros planetas o dimensiones del cosmos. Pero, sin embargo, luego de años, me sentía cada vez más alejado de Él.
La conexión con Dios no te llena; ni siquiera le importa si lo buscas o no. Él existe más allá de todo lo que tú conoces como vida. Como se expresa en las literaturas védicas, es la Verdad Absoluta porque existe en el pasado, el presente y el futuro.
Antes de la creación, existía. Durante la creación, todo descansa en Él y, cuando la creación termina, Dios permanece.
Y todo esto se experimenta porque nosotros somos una parte de Su creación. No hay nada que buscar.
Hoy, 17/07/2026, después de un partido de la final de la Copa del Mundo de Argentina, puedo decir que el amor más fuerte de un ser humano es la pasión que siente, y eso es indudable porque se siente energéticamente: ese ritmo cardíaco, el corazón por querer salirse del pecho, lágrimas, enojo, compasión…
A lo que me refiero con esto es que ni siquiera a Dios le importa cómo experimentas la vida, porque Él está más allá de la misma existencia, e incluso lo que tú consideras malo también lo es Él.
Lo que yo traigo a la mesa de debate es que sí existe una unión suprema que se encuentra más allá de nuestro entendimiento o comprensión. Sin embargo, aunque nuestra verdadera naturaleza sea espiritual y formemos parte de la creación de Dios, nuestra experiencia cotidiana se encuentra condicionada por la naturaleza material.
Como se expresa en el libro La Suprema Personalidad de Dios, toda la manifestación material es una combinación de dos energías de Dios: la energía superior, representada por las entidades vivientes, y la energía inferior, representada por la materia.
La existencia material se expande por la asociación con las tres modalidades de la naturaleza material: bondad (sattva), pasión (rajas) e ignorancia (tamas).
Estas tres modalidades influyen en la forma en que experimentamos la vida, en aquello que deseamos, en nuestras acciones y también en la manera en que buscamos a Dios. Incluso nuestras experiencias de religiosidad, desarrollo económico, gratificación de los sentidos y liberación dependen de la influencia de estas tres modalidades de la naturaleza.
La mayor parte de las actividades materiales se realizan bajo la modalidad de la ignorancia, aunque esta puede estar cubierta temporalmente por la bondad o la pasión.
Durante tanto tiempo, busque a Dios desde mi propia mente condicionada. Pensaba en Él, intentaba comprenderlo y esperaba encontrarlo a través de mis propios conceptos.
Pero quizás el problema no era que Dios estuviera lejos, sino que yo estaba intentando acercarme a Él desde una conciencia todavía condicionada por la naturaleza material.
No me creas. Experiméntalo.
Práctica de la semana
Durante los próximos siete días, no intentes simplemente pensar en Dios. Intenta experimentar qué sucede cuando diriges tu atención hacia Él a través de Su santo nombre.
Mantra
Hare Kṛṣṇa Hare KṛṣṇaKṛṣṇa Kṛṣṇa Hare HareHare Rāma Hare RāmaRāma Rāma Hare Hare
Duración
Practica durante 10–20 minutos diarios o completa 1 ronda de japa (108 repeticiones).
Intención
Antes de comenzar, establece esta intención:
«Que al cantar Tu santo nombre pueda recordar que no hay diferencia entre Tu nombre, Tu forma y Tu presencia.»
Durante la práctica
Antes de comenzar a cantar, lleva tu atención a los pies de Dios.
Mientras cantas, recuerda la siguiente enseñanza:
«No estoy simplemente pronunciando un nombre; estoy buscando asociarme con Kṛṣṇa a través de Su santo nombre.»
No intentes forzar una experiencia. Simplemente observa qué sucede cuando tu atención se dirige repetidamente hacia el mantra y hacia Kṛṣṇa.
Reflexión al finalizar
Cuando termines, permanece unos instantes en silencio y pregúntate:
¿Durante qué momentos del mantra sentí mayor presencia, atención o conexión?
¿Qué distracciones me alejaron de esa experiencia?
No busques una respuesta correcta. Observa tu propia experiencia.



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